El secado del arroz: cómo se transforma el grano tras la cosecha

El secado del arroz: cómo se transforma el grano tras la cosecha

¿Qué ocurre con el arroz cuando termina la cosecha? ¿Está listo para llegar a la cocina o todavía queda mucho trabajo por hacer?

La siega marca el final de una etapa en el campo, pero también el comienzo de otra igual de importante: el secado. En este momento del ciclo del arroz, la pericia, el saber hacer y la experiencia del agricultor vuelven a ser fundamentales. Hay que saber cuándo recoger cada variedad, controlar la humedad del grano y secarlo con el cuidado que necesita para conservar sus características y, sobre todo, para garantizar la calidad culinaria del arroz. 

En Arroz Tartana llevamos generaciones aprendiendo a reconocer esos tiempos. Nuestros tatarabuelos nos han ido enseñando de generación en generación la importancia de todas las fases del ciclo del arroz. Y hoy, Juan Valero, quinta generación de la familia dedicada al arroz, compartirá con vosotros todo lo que sabe sobre el secado del arroz. 

Qué ocurre tras la siega: del campo al secadero

La cosecha es uno de los momentos más importantes del cultivo del arroz. Saber cuándo recogerlo requiere experiencia, observación y un seguimiento continuo de la maduración de la planta. Si tienes curiosidad, en este artículo te contamos más sobre la cosecha. 

Cada variedad tiene sus propios tiempos y características. Por eso, el agricultor debe controlar cómo evoluciona el grano y comprobar cuándo alcanza el punto de maduración y la humedad adecuados para la recolección. Aunque la realidad es que, lamentablemente, el agricultor convencional, a veces, no tiene más remedio que recolectar el arroz lo más seco posible directamente del campo. El motivo principal es el coste del secado y la falta de una remuneración diferenciada por la calidad. 

En Arroz Tartana, sin embargo, cultivamos arroces gastronómicos diferenciados y hacemos un seguimiento detallado desde que empieza a aparecer la espiga hasta la cosecha. Realizamos comprobaciones periódicas para valorar la maduración y la humedad del grano, buscando el momento más adecuado para recoger cada variedad. 

Y, una vez recolectado con la humedad adecuada, preparamos el grano para la siguiente fase: el secado.

La importancia del secado del arroz: conservación y calidad

El secado del arroz consiste básicamente en extraer humedad del grano de manera controlada para que pueda almacenarse de forma segura y mantener sus propiedades. 

Antiguamente, el secado se realizaba al sol. En las eras repartidas por el marjal de l’Albufera de València, los agricultores extendían el arroz sobre grandes superficies o mantos y lo removían periódicamente con rastrillos para favorecer un secado uniforme. El trabajo se hacía con mucho cuidado. Los labradores incluso iban descalzos, para evitar dañar los granos de arroz. 

Hoy en día, no tendría sentido secar el arroz al sol porque se tendría que girar en la era con rastrillos más grandes tirados de tractores, lo cual rompería y dañaría los granos.

En la actualidad, el proceso se realiza mediante secaderos mecánicos de aire caliente que permiten controlar la extracción de humedad. La clave está en regular mecánicamente el proceso para que el grano se seque de forma progresiva, evitando cambios demasiado bruscos que puedan perjudicar su integridad.

Además, en Arroz Tartana secamos nuestros arroces más despacio de lo habitual, mediante dos pasadas por el secadero y, cuando es necesario, incluso tres. Así conseguimos un secado gradual y controlado, inspirado en la paciencia con la que se trabajaba antiguamente en las eras y con el único objetivo de mejorar la calidad final de los arroces. 

Una vez seco, el arroz necesita un periodo de reposo. En nuestro caso, dejamos que transcurra al menos un mes y medio antes de iniciar el pulido y preparar el producto para su salida al mercado. Durante este tiempo, el grano estabiliza su humedad y se prepara para las siguientes fases de transformación.

Un secado adecuado también es fundamental para la conservación. Si el arroz mantiene demasiada humedad, aumenta el riesgo de deterioro, proliferación de microorganismos y alteraciones que pueden llegar a provocar fermentaciones. Un grano bien secado, almacenado en condiciones apropiadas, conserva mejor sus características durante el tiempo que permanece con cáscara en el granero y después de su transformación y empaquetado.

Cómo afecta el secado al comportamiento del arroz en la cocina

El secado influye en la integridad del grano y contribuye a preservar las características culinarias propias de cada variedad. Por eso, cuidar este proceso es importante tanto para la conservación como para el resultado final en la cocina.

Uno de los primeros indicadores de calidad aparece durante el procesamiento del arroz. Un grano bien secado suele resistir mejor las operaciones de descascarillado y pulido, lo que ayuda a reducir las roturas. El porcentaje de granos enteros respecto al total es, por tanto, una referencia útil para valorar la calidad física del arroz.

Además, un arroz con menos granos rotos genera menos partículas finas y harinosas. Esto resulta especialmente relevante en preparaciones en las que interesa controlar la textura del caldo y conseguir que el grano mantenga su consistencia.

El objetivo es preservar las propiedades que hacen diferente a cada variedad: su capacidad para absorber sabores y aromas, su consistencia, su cremosidad y su respuesta durante la cocción. Cada arroz tiene unas características propias y el secado forma parte del conjunto de factores que ayudan a mantenerlas.

Por eso, para valorar un arroz gastronómico, hay que mirar más allá del aspecto del grano. La variedad, las condiciones de cultivo, el momento de la cosecha, el secado, el reposo y la conservación forman parte de un mismo proceso.

Cuidar el arroz desde el campo hasta la cocina

Como has podido descubrir, el trabajo con el arroz continúa mucho después de la cosecha. Elegir el momento adecuado para recogerlo, controlar su humedad, secarlo lentamente y dejarlo reposar son pasos fundamentales para obtener un producto estable y conservar las cualidades de cada variedad.

En Arroz Tartana entendemos este proceso como parte de nuestro oficio y de una tradición agrícola que se ha transmitido de generación en generación. La experiencia de quienes cultivan el arroz, unida al cuidado de cada fase de transformación, permite que el grano llegue a tu cocina, o a manos de cocineros, profesionales y foodies en las mejores condiciones.

¿Conocías estas curiosidades del secado del arroz? 

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